En nuestro país, las dos culturas que se fusionaron en la Colonia poseían un profundo sentido religioso en el que se mezclaron ritos, leyendas y antiguas creencias que desembocaron en una nueva concepción. El indígena aún no se recuperaba de la sorpresa causada por la ruda invasión, cuando ya se encontraba trabajando arduamente en la construcción de templos y edificios.

La disposición de los asentamientos por lo regular siguió dos estructuras básicas: una era la retícula en forma de damero -forma que en el siglo XVII el escritor Bernardo de Balbuena, en su obra: Grandeza mexicana, compararía con la de un tablero de ajedrez.
La otra estructura fue la de los asentamientos que debieron adaptarse a los accidentes geográficos del terreno; en tales casos la traza seguía las irregularidades topográficas adecuando las calles y plazas a su entorno. Las fisonomías urbanas de carácter minero dispuestas muy cerca de los yacimientos y vetas de los minerales a veces coincidieron con las viejas ciudades españolas.

En los albores de la época colonial, muchos de los templos y conventos levantados por las órdenes mendicantes que llegaron a la Nueva España (franciscanos, dominicos y agustinos), fueron concebidos con imponentes formas que semejaban fortalezas. Muchas de las fundaciones organizadas por estos frailes constructores, estaban dispuestas en la forma arriba descrita y las calles principales desembocaban en el templo, cuyos aspectos decorativos a nivel estético respondían a las modas artísticas de la época. He aquí algunas de ellas.

Plateresco:Este peculiar estilo -armoniosa mezcla de tendencias introducidas en España por artistas alemanes, italianos y árabes-, surgió en España hacia finales del siglo XV y se desarrolló durante la primera mitad del XVI. En su conjunto se refería a todas aquellas obras de arquitectura, mobiliario y artes menores concebidas y ejecutadas por los artífices plateros. En el plateresco confluían elementos de los estilos gótico, renacentista italiano y morisco. Su aplicación en la Nueva España se vio notablemente enriquecida por la interpretación de los artesanos indígenas, quienes le imprimieron un particular toque al incluir símbolos prehispánicos. En general se caracteriza por el empleo de una profusa decoración a base de guías vegetales, guirnaldas y grotescos en los marcos de puertas y ventanas, al igual que en columnas y pilastras. También se encuentran medallones con representaciones de bustos humanos y las columnas son abalaustradas; algunas ventanas de los coros son geminadas y a veces se llegaron a utilizar grandes rosetones en las fachadas a la manera de los templos góticos de las ciudades europeas.

Barroco:Surgió como una evolución gradual del estilo renacentista y su periodo de duración comprendió aproximadamente los primeros años del siglo XVII hasta los últimos del XVIII, aunque con sus propias etapas de desarrollo sistemático en la búsqueda de nuevas formas y líneas decorativas. El estilo alcanzó también a las obras de pintura y escultura realizadas durante la época.

 

Barroco sobrio o de transición:Tuvo un periodo de duración aproximadamente corto, probablemente de 1580 a 1630. Se caracterizó por el empleo de decoración vegetal en las enjutas de puertas y arcos, columnas divididas en tres secciones decoradas con estrías dispuestas de manera vertical, horizontal o en forma de grecas en zig-zag.
Barroco salomónico:La etapa de duración de esta fase del barroco se sitúa entre 1630 y 1730. Su introducción en el ámbito europeo se debió al arquitecto italiano Bernini, quien copió una columna que los árabes encontraron en un lugar en el que se suponía estuvo el templo de Salomón. El estilo incorporó el uso de estas columnas de formas helicoidales a la decoración general de fachadas de templos y edificios, retornando aspectos de la modalidad anterior y enriqueciéndolo con algunos motivos propios.

Barroco estípite o estilo churrigueresco:Se empleó como forma decorativa entre los años de 1736 y 1775 aproximadamente. Se desarrolló a partir de la reinterpretación hecha por arquitectos europeos, de columnas griegas que consistían en pedestales de forma piramidal invertida, coronado con bustos o efigies de dioses. Es introducido en España por el arquitecto José Benito de Churriguera -de allí el nombre-, tuvo su apogeo en México. Jerónimo de Balbás fue quien lo introdujo al país. Aunque se ha dicho que el estilo retomó cierta herencia del plateresco, su especial gusto por la recargada ornamentación lo llevó al extremo de creaciones cuajadas de guirnaldas, jarrones, florones y angelillos que recubrían fachadas enteras.

Ultra-barroco: Es un recargo ilimitado de los aspectos decorativos del churrigueresco, que crea transformaciones y deformaciones de elementos arquitectónicos clásicos, barrocos y churriguerescos dando como resultado tortuosos elementos ornamentales que exaltan las proporciones. El estilo alcanzó gran perfección técnica en el modelado del estuco y el tallado de la madera.

Neoclásico:Es la corriente estilística que apareció en Europa durante la segunda parte del siglo XVIII con el afán de retomar las normas decorativas de los antiguos estilos clásicos de Grecia y Roma. La importancia de la Academia en México durante el siglo XVIII fue de gran influencia para la aceptación del neoclásico, además del auge económico por el que pasaba la Nueva España.

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